Notired.- Los motivos de esta migración a la inversa pueden resumirse en tres: la deportación forzada de las autoridades estadounidenses, otros volvieron por su propio pie ante la falta de empleo, y muchos se fueron simplemente por el clima hostil que vivieron en varias regiones de Estados Unidos, reacias a la inmigración.
Estos datos provienen del Pew Hispanic Center, un centro de investigación sobre el impacto de la población latinoamericana en Estados Unidos. El instituto revela que de 2007 a 2011 un millón de mexicanos sin la documentación en regla ha dejado Estados Unidos.
En 2007, los inmigrantes sin documentos eran 7 millones, mientras que en 2011 la cantidad se redujo a 6 millones. "Las condiciones económicas sociales, de presión política en los Estados Unidos son tan fuertes que el incentivo para regresar es alto", le explicó a BBC Mundo el investigador René Zenteno, del Colegio de la Frontera Norte (Colef). "Las familias ven que si no van a tener las oportunidades que esperaban, no habrá reforma migratoria o hay temor de separarse de los hijos, mejor regresan a México".
De estas cifras se desprende lo siguiente: en los últimos años ha descendido el número de personas que trata de ingresar a los Estados Unidos sin el visado correspondiente, y del mismo modo, han bajado las deportaciones. Eso puede deberse a la política migratoria estadounidense es ahora mucho más rígida. "No sabemos realmente qué puede ser, si la economía o el aumento de la vigilancia", reflexionó Passel. "Mi sospecha es que son ambas razones".
Ésta es la situación opuesta a la que se vivió a partir de 1995, cuando medio millón de mexicanos abandonaban el país cada año. La migración mexicana hacia Estados Unidos comenzó en la década de los 70, cuando el gigante norteamericano demandaba mano de obra barata para cubrir los puestos de trabajo que los connacionales con querían.
La situación en la actualidad ha cambiado: la natalidad no es tan alta en México, y por otra parte, la población va adquiriendo una mayor instrucción profesional, por lo que la demanda estadounidense de mano de obra poco cualificada supone más un efecto llamada para los migrantes centroamericanos. De hecho, el 80% de los migrantes centroamericanos provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador, pero todavía habrá que ver cómo se resuelve la situación económica de Estados Unidos, más débil que otros años, para saber su impacto en la migración de los países vecinos.
Fuente: Infobae